El injerto de grasa facial puede aportar volumen en zonas hundidas con tejido obtenido de su propio cuerpo. Puede ser una opción cuando falta volumen y hay una zona donadora adecuada, pero no levanta piel con flacidez importante. Antes de añadir grasa hay que distinguir pérdida de volumen de descenso de tejidos.
Cuando pensamos en el envejecimiento, solemos enfocarnos en la flacidez de la piel. Sin embargo, uno de los cambios más significativos en el rostro es, en realidad, la pérdida de volumen.
Con el paso del tiempo:
- Los pómulos pierden su proyección
- Las ojeras se profundizan
- Las sienes pierden plenitud
- La definición de la mandíbula se suaviza
El injerto de grasa facial trata pérdida de volumen seleccionada. Una mandíbula poco definida o un rostro inferior pesado pueden deberse a descenso; añadir grasa puede aumentar la plenitud sin corregir la causa.
¿Cómo se realiza la transferencia de grasa?
El injerto de grasa facial, también conocido como transferencia de grasa o lipofilling, utiliza la propia grasa purificada del paciente para restaurar el volumen en áreas estratégicas del rostro.
El proceso consiste en:
- Recolección: Se extrae grasa suavemente de otra zona del cuerpo.
- Refinamiento: Se procesa y purifica el tejido graso.
- Micro-inyección: Se colocan pequeñas gotas de grasa en las zonas que presentan pérdida de volumen.
Usar tejido propio evita colocar un producto de relleno, pero no asegura que toda la grasa sobreviva, un tacto determinado ni ausencia de complicaciones. La grasa y los rellenos pueden dejar irregularidades. El injerto también necesita una zona donadora y no se disuelve de la misma manera que un relleno de ácido hialurónico.
¿Por qué considerar grasa propia?
Los posibles beneficios se valoran junto con la necesidad de una zona donadora y una retención de volumen variable:
- Textura y suavidad naturales
- Resultados de larga duración
- Realce sutil y por capas
- Los posibles cambios de calidad cutánea siguen en estudio; la presencia de células madre no demuestra un efecto regenerativo garantizado.
La meta es reponer volumen de forma proporcionada. Añadir demasiado puede dar una apariencia pesada, y no se puede garantizar un resultado natural.
¿Por qué importan la anatomía y la técnica?
El injerto de grasa no consiste simplemente en añadir volumen. Requiere un dominio profundo de la técnica, incluyendo:
- Comprensión de los compartimentos grasos faciales
- Respeto absoluto por la anatomía vascular
- Técnica de micro-inyección por capas
- Colocación conservadora y controlada
Colocar cantidades pequeñas con cuidado ayuda a planear el contorno, pero no elimina asimetrías, nódulos, necrosis grasa, infección o corrección insuficiente. La inyección de grasa dentro de un vaso puede causar, en casos raros, ceguera, un evento vascular cerebral u otra lesión grave. La anatomía vascular y la técnica forman parte esencial de la conversación sobre riesgos.
¿Qué áreas pueden tratarse?
Estas zonas pueden considerarse después de evaluar su anatomía y sus riesgos particulares:
- Pómulos y mejillas
- Región de las ojeras (surco lagrimal)
- Sienes
- Línea mandibular y surcos nasogenianos
- Labios (en casos seleccionados)
El injerto puede complementar un lifting facial o una blefaroplastia si también existe pérdida de volumen; no es un complemento obligatorio.
¿Cuánto volumen puede permanecer?
Es importante considerar que no toda la grasa transferida sobrevive; una parte se reabsorbe naturalmente durante el proceso de curación. Sin embargo, una vez estabilizadas, las células grasas restantes se comportan como tejido normal y pueden durar muchos años. El objetivo es una mejora gradual y refinada, no una transformación drástica.
Valore el volumen que falta antes de añadirlo
El Dr. Ruben Castro puede comparar zonas de pérdida de volumen y descenso, y valorar posibles sitios donadores. Lleve sus planes de peso y registros de inyecciones. La guía sobre duración de la grasa facial explica cambios posteriores; la consulta define primero si añadir volumen responde a su preocupación.
